BAJO TIERRA
 
César Aching Samatelo poesia latinoamericana
BAJO TIERRA
DE VERTIGOS E INSOMNIOS
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BAJO TIERRA
 
1988 - 1998

Dedico este poemario a mi amigo poeta Fernando Saenz con quien he tenido tanto en común y a la vez tantas diferencias; de igual manera a José Antonio Cauvi Caballero cuyo recuerdo permanece latente en mi sendero.


DESDE EL PUENTE

Una hoja de parra se aleja flotando sobre las aguas de un río,
y río abajo se va entre turbulencias mi conciencia,
y mis intenciones carecen de sentido cuando la realidad
es definitiva.
El silencio agota cada poco de aliento
y sólo queda de todo... un espectro a contraluz
que se insinúa y se oculta en su diáfana metafísica.
Aquella hoja que se aleja y se pierde desde mis insomnios
hasta el océano inalcanzable de su vida,
eres tu.
Pensar que tu tiempo se me acaba cada día,
que cada día soy más dueño de tu distancia...
y el viento silba una canción de despedida,
mientras mi camino se pierde serpenteando contra la corriente; apartándome de tu océano, cada vez más lejos...
cada vez menos...
Y gusto de la vida como del aire que exhalas
y gusto también de la muerte
y de la sombra que dibujas por la tarde,
aquella que vimos juntos,
aquella de fotografía retocada y en armonía
cuando el sol se desangraba sobre el mar...

Y está pasando el tiempo...
y temo a que llegue el día en que esa hoja que viaja por el río,
esté tan lejos para mis sentidos
cada vez más cansados de sentir y pasar indavertidos...

Ante este inevitable epílogo con sabor a despedida,
la muerte es la tristeza... de saberte una quimera,
tentación indómita, febril y lastimera.
Mujer a la que tendré que dar por perdida.


TRISTEZA

Que pena me das flor sin pétalos,
margarita deshojada y sin aroma,
descuartizada por el dilema
Sacrificada por un amor que nunca te perteneció.

Que pena he sentido siempre por ti árbol viejo
árbol que creciste herido y sentenciado;
cuerpo con laceraciones en forma de corazón,
testigo de un amor que tampoco fue tuyo.

Y tu ruiseñor enjaulado,
vida reducida a la canción nostálgica del cautiverio,
avecilla bien alimentada pero sin libertad.
Obsequio también de un amor ajeno.

Que pena me dan todos ustedes...
Y sin embargo; nos parecemos tanto.


BAJO TIERRA

De entre las piedras y el musgo,
de entre las grietas por donde se filtra el agua,
emerges verde de ilusiones y esperanzas,
Fresca y húmeda ¡Oh mi vid!.

Y te alimentas de mí que estoy bajo tus pies,
y te veo desde mis huesos secos sin carne ni piel
abrirte paso hacia un mundo de luz
derramando tus bendiciones en forma de racimos.

Que nunca mas beberé de tu vino, eso ya lo sé;
y que ya nunca mas tus frutos serán míos, verdades absolutas.
Seré casi un espectro en alguna parte de tu camino,
que se perderá como línea curva hacia el infinito.

Y te diré Adiós amada mía...
desde mi posición de pasado putrefactándose en tu olvido.
Y partiré yo también a paso lento en la oscuridad,
Más abajo... más abajo.


ESTIERCOL

Parado estupefacto frente al fuego y sintiendo calcinadas de raíz las laderas de la cordura, sigo un rumbo indescifrable mientras se me fermentan las memorias en el fondo de un ataúd.

Y prefiero no sentir cuando sé que la compasión es lo mismo que la pena y que irónicamente la esperanza en una especie de maleficio, obliga una inevitable renunciación.

Los ojos, hace tiempo que dejaron de ver, las pupilas los han ahogado; los enemigos no están afuera, ni las batallas perdidas quedaron atrás, forman parte de un collage decadente de imágenes difusas y siluetas retorcidas que supuran amarguras.

Las mañanas frías de aire puro ya no llenan mis pulmones, ni el día es luz, ni la noche canción. Y el suave tono de tu voz se desvanece herido de muerte aparentando fortaleza.

Tanto tiempo y tan poco...
tanta charla y para que...

A cada cual, donde le toque ir, tratemos de ser felices y dejemos que todo lo vivido se pudra y vuelva a la tierra. Tú en tu porcelana y yo en mi estiércol cobardía.


DELIRIO

Te has marchado
y me has dejado la sensación
embriagante de un trago de vino
que se toma, que se ama y se teme;
ahora que me resultas irrecuperable
es cuando más siento tu aroma,
es cuando más siento tu esencia
dominando mi nostálgico aliento,
tu sabor en mi dormitada lengua,
tu color adherido a mi paladar
y necesito beber más de ti
para aplacar esta sed de amor distante.
Y pienso en mi más humano pecado
que Dios se equivocó al juntarnos;
porque ahora ante la ausencia
quiero destruirlo todo.
Todo cuanto nace quiero destruirlo;
porque luego crece y también se va.
El verde primaveral de tu cuarto,
las noches de luna llena quiero destruirlas.
Tus almohaditas y tus santos,
tus piececitos descalzos;
tu vestido negro quiero destruirlo.
Prefiero ser yo quien acabe con todo,
porque siento que todo muere a mi alrededor,
a mí alrededor todo parte y se recicla
o se recicla y parte
y a todo le resulto ajeno.
Amor, en lo más profundo de mi dolor,
No existe Dios...


SILENCIO

Prefiero quedarme callado
y dejar que tus labios me flagelen,
no es tan fácil comprenderte
no lo es.

Se hicieron tus palabras
acaso para derretirme
en un mar intempestivo,

Se hicieron acaso tus labios
para esconder y acometer,
acaso para besar un grano de café;
bendita maligna amiga mía
te he escuchado una y otra vez
y aún no sé si te he hallado,
pero si sé que estás ahí
esperando...

Y pensar que la distancia
nos acerca más y más
y pensar que a tu forastero espíritu
le das tanta nada

Y te escucho, y te escucho;
las palabras van y vienen como látigos;
pero no me hieren,
pero no me siento condenado,
son tan sólo eso
palabras,
y yo
prefiero quedarme callado.


PURPURA

Vamos amiga mía,
vamos que ya es demasiado tarde
para que la aurora nos muestre
su sonrojada piel.

Vamos que estoy harto del mismo camino
y tal vez en tu harén de huesos,
pétreos de culpa y pecado,
encuentre la frescura de una mañana
ya lejana en mis recuerdos.

Vamos... que toda esta podredumbre
no es más que el epílogo de una suerte
de quimeras e ironías.

Y permite que te ame a ti también,
y te regale mis tonos púrpura como ofrenda,
déjame besar tu sonrisa sarcástica,
y hallar la perpetua paz
bajo tus sudarios.


LÍVIDO

Yacen sus cabellos sobre la almohada,
su piel refleja una lividez imperturbable,
su camino ya no es terrenal, lo sé.
¿Adónde habrán ido a parar sus latidos?
¿por qué dibuja su semblante
esa sonrisa que desgarra cada gota de mi llanto?;
es tarde para cualquier cosa que desee
y lo único que deseo es morir también.

Imagino lo que todos dirán,
pero no me importa ya ni el viento que me sopla la cara;
mi frío es más frío y oscuro
que la noche que acompaña nuestra despedida,
quisiera decir que tan sólo duerme,
quisiera con un beso poder abrir sus ojos...
Quisiera decir adiós.


CANTO A MI PAIS

Cuando no haya oblicuidad en las miradas,
ni jerarquías de color,
cuando signifique lo mismo nacer en la capital
que en la provincia,
cuando todos los apellidos suenen igual
mi país saldrá adelante...

Cuando se construya en los corazones, sin anhelos de revancha,
un templo sobre las iglesias construidas sobre nuestros templos,
cuando el huayno deje de ser triste y el indio esclavo
mi país saldrá adelante.

Cuando ya no haya balas que disparar,
y ya no desaparezcan mis hermanos,
cuando seamos libres de pensar
y libres de estrecharnos las manos,
mi país saldrá adelante.

Cuando vuelen juntos
cóndor, guayanay y guacamayo


LO QUE ESCOGI SER

El montículo de polvo que barres con hastío,
la piel que arrojas de tus sábanas tempranas,
los extremos de tus uñas que en podar te afanas,
la luna llena a la que tu sueño niega el brío.

Soy lo que escogí ser
y no me quejo...

Porque siempre tendrás polvo que barrer
y hallarás siempre piel cuando despiertes,
porque las uñas crecen aun si no lo adviertes
y habrá siempre luz de luna cuando te hiera el atardecer.


CANCION PARA UNA DESPEDIDA

Kuntur vuela y llévame hasta sus sueños
antes que despierten las margaritas,
toma en tus alas el aire que me falta,
toma también la libertad que añoro
y entrégasela al Inti como ofrenda

Mamacha, despierta, mira que asoma la mañana,
enjuaga tu carita con el agua del cielo
recién atrapada entre las hojas y
camina conmigo por los nanes que dejaron nuestros Incas...
extranjeros ahora en su propia tierra;
démonos sacrilegos pero libres
en el Kero sagrado la eucaristía y
sorbamos chicha en vez de vino por nuestros ancestros.

Viérteme tu aliento inocente
ahora precisamente que respiro melancolía,
lento y constante como los puquios
lavan la piedra para calmar la sed del indio;
alcánzame un poco de tu quina y
dancemos por los Andes la melodía que el viento silba
ante el absoluto silencio de sus nevados;
rondemos una vez más en la fiesta de la yunza,
el canto del pueblo alrededor del árbol
sólo para que me quede el recuerdo.

Mañana me habré marchado... muy lejos y
espero llevar como equipaje cada detalle tuyo
desprendido a tientas en la oscuridad de tus ojos,
imaginaré que tus labios son dos caballitos de totora,
nidos de una sonrisa que lo dice todo... sin decir...
a Dios.


EN BLANCO Y NEGRO

Si tan sólo fuera fácil
volver la vista atrás
y no hallar entre las sombras
aquel aroma a piel mojada
por quien caer
fue un placer
más que una tragedia.

Si logramos
estrellar nuestras materias
y fundirlas melacientes
en una danza etérea y arcana
de ojos cerrados
y gritos ahogándose
entre fauces sedientas
de blasfemia y tortura,
¿Cómo podré yo?
hombre de poca fe,
volver la vista atrás
y verla también sumergida
en la finitud desquiciante
que me rodea esta noche;
si estoy sólo,
si está lejos,
si es feliz....
y su felicidad me enferma.


ANOCHE SOÑE QUE NO EXISTIA

Anoche soñé que no existía
y que en ese segundo todo fue perfecto;
ninguna lágrima en tu mejilla,
ningún relieve en tu ceño.

Te vi feliz, mujer,
cuando soñé que no existía.
vi que tu sonrisa se rompía
en un concierto de pétalos y manantiales,
toda ilusión... toda esperanza.

Casi pude respirar de tu calma,
casi pude escuchar la música
escondida en tu andar latino,
no había nube oscureciendo tus pasos
ni pasos perdiéndose en la mar

Te vi actuando por ti misma
mirando siempre hacia adelante
sin mantos de tristeza ni remordimiento,
sin mi pesimismo apedreando tu ventana.
toda fuerza ... toda aliento.

Anoche soñé que no existía...
y tuve ganas de estar muerto.


OLVIDARLO TODO

Perdóname si no te amé lo suficiente,
si mi amor fue semilla sin retoño,
te has quedado sola repentinamente
y yo estoy tan lejos
ya tan lejos... y en otoño.

Habrás pensado tantas cosas
y destruido otras tantas,
habrán estalladote las venas en los ojos
ahora sangrientos de llanto
y derramadome cada lágrima, desmedida,
la peor de las maldiciones;
pero estás ya tan lejos,
tan lejos... fiera herida.

Y yo que te he robado la sonrisa,
esta noche no me siento afortunado,
he tratado de entregársela a tu vacío
y tu vacío la ha rechazado
y tu metafísica en un sórdido grito
a dicho que no quiere verme...
de otro modo.

Estamos tan lejos ambos...
que es mejor ...
olvidarlo todo.


PIEDAD

Ya no quiero saber de ti,
espero que estés muy bien
y que la noche disipade tu espectro

No quiero saber de ti
por que al verte me doy cuenta de la belleza
de lo imposible,
y me seduce cada uno de tus dientes,
y me embriaga tu sonrisa;
y no sabes cuanto duele esta tortura...
hasta tu sangre me sabe a miel.

Vete,
Muere de una vez;
estoy cansado de gritar tu nombre en la oscuridad
y escuchar sólo el eco de una voz;
cansado de preguntarle al tiempo
hasta cuando seré el prisionero
de la calma de tus besos.

Por piedad déjame,
muere de una vez;
déjame ir,
déjame llenar este vacío,
con algo más que penumbra;
por favor muere de una vez,
al menos esta noche.


SIMPLEMENTE NADA

A veces cuando intento no pensarte
llego tan lejos que me espanto,
a veces en medio de mi llanto
aunque no lo quiera, vuelvo a verte.

Y tu que estás tan lejos
y tan fuera de este mundo,
olvidaste a un moribundo
cobijado en recuerdos viejos.

A veces tu aroma como un ritual profano,
envuélveme en su aliento mundano
y cual salvaje estampida, a mi alma toma.

Y ya no queda nada aquí en mi desierto
aquí como si hubiera muerto
yace el amor que te di.


MUJER

Lléname mujer de tu inmensidad delirante,
como si este instante fuese lo único que existe entre los dos,
Cerremos los ojos a la verdad que nos aplasta y nos separa;
con el silencio sellemos la culpa
y dejemos que todo lo restante quede atrás.

Entrégame tus agónicos espasmos,
que tendrás de mí hasta la última gota de sangre
por obsequio.
Hagamos un brindis con el extracto seductor de lo prohibido
Y una sola conciencia con las intenciones,
para unir nuestras partículas vivientes
en cada rincón al que podamos llegar.

Y mientras las soberbias líneas de tus piernas
Azoten de norte a sur mi bahía
que se desangrará a sus ataques,
Llévate mi carne entre las uñas antes de que llegue el alba
Y estallemos juntos para luego dormir sobre nuestras ruinas
Como dos recién nacidos.


LA INOCENCIA HA MUERTO

Nos miramos un momento,
y escuchamos en silencio
la risa un tiempo que se alimentaba
con voraz vehemencia del nuestro.

Nos buscamos en alguna nada
cada vez menos imberbe.

Nos buscamos ahí para no hallarnos,
y desatamos nuestras manos de las otras atadas
y dejamos que la lluvia caiga sobre
nuestras cabezas.

Atravesaron el espacio dos rayos de luz
con filo de cuchillo
y la penumbra se hizo sinóptica.

Desfallecieron nuestros intentos,
se acabaron las violencias,
esquivamos las miradas
y respiramos nuestras cenizas.

Ya no hubo más sueños
ni ambigüedades en nuestra atmósfera,
el silencio tenía otra voz.
todo estaba consumado.


AMOR

Amor de Viento en popa
infinito mar de arrullo,
¿porqué acabaste con el orgullo
que quedaba dentro de mi copa?

¿Amor porqué no te fuiste también
aquella tarde de sol sangriento?,
¿Porqué no te vas como el viento
sin dejar detrás de ti un desdén?

Amor que no mueres pero que matas,
que no siembras pero cosechas.
¿Porque en mi corazón dejas tus brechas
y aún a mi alma atas?.

Amor de razón inexplicable,
de etérea pero efímera ternura.
Amor que me llevaras a la sepultura
en alguna noche miserable.

Amor con forma de barrotes
que aprisionas mi alegría,
deja que llegue el día
que la primavera muestre sus brotes.

Amor y cuando estés lejos y yo este ya muerto...
sabrás que nunca mentí.
Que cuanto dije, sentí.

Que tu barca jamás partió de mi puerto...


LA LUNA Y EL POETA

Él era sólo un corazón solitario y ella la Luna iluminando su vacío; un vacío ya petrificado, viejo y cansado de los golpes y desazones del destino. Ella era la mujer que soñaba; blanca, adormitada e infinita; recostada sobre el mar. La veía llegar al fin del atardecer y la acompañaba cada noche en su andar, buscando el punto en el que pudieran fundirse, mientras que ella sólo pasaba dejando detrás de su lisura el sabor de un desdén.

Él vivía la ironía del poeta, de amar hasta la muerte a la mujer imposible; y aunque para el mundo era simplemente la Luna, la amaba con locura. Y en una noche de desconsuelo, sentado frente a la playa con una botella de vino, la vio detrás del Océano, permisiva y complaciente. Y un camino dibujado sobre el mar se tendió entre los dos.

Fue hacia ella con los ojos llenos de luz intentando por fin tenerla entre sus brazos, paso a paso fue avanzando mar adentro, y con el rostro iluminado y una sonrisa a flor de labios, desapareció entre las aguas y se hizo mar.

Sólo entonces ella comprendió que fue amada y que el amor existe, y lloró en medio de la noche su infortunio. Y él, convertido en Océano, al ver que aquel llanto era por su ausencia, hizo olas en el mar para calmarla, acariciando su reflejo. Y ella juró volver a verlo y mostrársele como en su más puro sueño.

Desde entonces, aquel mar que parece embravecido en las noches de luna llena, no es sino el poeta enamorado acariciando el reflejo de su amada.


LA PIEDRA EN EL CAMINO

Madre. Sabes bien
Que me fascina el alba y el atardecer,
el árbol, la semilla, el viento emprendedor,
y tu sombra sobre el muro
en el que esculpiste mi alma.

Padre. Sabes bien,
Que nunca he sido un sueño hecho realidad;
ni llanto que te ahogue, ni comparsa al fin...
ni lluvia que te empañe, ni galgo que te enfrente.

Soy como la piedra en el camino
Rodar... y rodar...

Musa. Sabes bien,
que mucho tiempo he sido el reo de tu piel;
que sigo siendo un solitario soñador;
quizá un loco suicida,
perdido entre la niebla.

Luna. Sabes bien,
Que en cada noche tuya perdí algo de mi.
que en tu menguante ciclo el vino embriagador
me mantuvo despierto,
me mantuvo
despierto.

Soy como la piedra en el camino
Rodar... y rodar...


MUNDOS PARALELOS

Sigo olvidando el pasado
para cometer el mismo error,
sigo buscando en tus huellas...
el lugar a donde voy.

Sigo gritando tu nombre
mientras veo el amanecer
y aunque me muevo despacio,
no llego a retenerte en mi piel

Y puedo ver y sentir,
como tus manos rozan mi alma;
puedo ver y sentir
cuando cierro los ojos,
Sé que estás en mi...

¿Porqué en mis venas te ocultas,
porqué en mis noches te vas,
porqué permito que vuelvas
si la verdad es que no estás?

cada vez que creo tenerte,
simplemente desapareces
y he desgarrado mi carne
para que salgas de una vez...

Y puedo ver y sentir
que eres obsesión,
¡una obsesión que vive en mi!


DULCINEA

Tras tus redes entreabiertas
¿para qué escapar?
si al candor de tu silencio
muero sin gritar, sin sentir,
sin robarle aliento
a esta paz ausente,
sin querer tan derrepente
volar.

¿Y para qué volar,
para qué perderme en la oscuridad...
en tu obscuridad?

Tan distante,
el letargo no se hace esperar
y un rumor casi inocente
será un puñal o una razón
para que el suelo cubra,
una vez más, mi ansiedad
y el dulce aroma de tu voz.


UN HOMBRE SIN NOMBRE

Déjame ser aquel que arribe en tu piel
y en cada espacio de tu playa,
déjame ver en tu horizonte la puesta del sol
y que me ahogue entre tus aguas.

Deja que caigan mis silencios a tu tempestad
y que se marquen mis espaldas,
déjame saberte apacible al amanecer
ya casi inerte entre embelesos,

Siento nuestras horas llegar a su fin
y te siento en mi soledad,
y ¿quien soy para señalarte?
si ni siquiera sé quien soy.

Déjame saber de las cumbres de tu geografía
y de las grietas de tus labios,
deja que esparza mis cenizas en tu alta mar
y que colapse en mis delirios.

Y deja que como una sombra caiga sobre ti
y te dé mi vida en cada aliento.
Y dale al tiempo en su agonía, la oportunidad
de ser presente y no recuerdo.


SANGRE

Tu respiración la siento casi bajo la piel
Y en un momento y sin quererlo,
me encuentro perdido en alguna parte
de tu cuerpo.

Y no pretendo ser
el que devora tus sueños más profundos,
si no el punto en que se quiebran
las columnas de tus mitos.

Antes de partir
no olvidemos que lo pequeño es trascendente
y que el tiempo que nos quede
es todo lo que tenemos

Y sabiendo que no estamos
llenemos nuestros vacíos
y sigamos adelante
para ser siempre los mismos

Y si creyéramos un poco
serían algo las palabras
para dos que en las derivas
ven escritos sus destinos...

Yo el camino que te toque
tu mi eterno laberinto
nuestra sangre en una sola
yo la espada y tu la gloria


CUANDO LA LUNA CAYO

Si sabes donde quedaron las mañanas despejadas,
las cortinas recogidas y el color de tu cabello
sobre el velo de mis sueños

Si sabes donde se fueron cada uno de tus besos,
cada noche encarnecida, dime donde se escondieron
que no sé vivir sin ellos

Yo sólo sé que se marcharon y desde entonces es invierno
y no para de llover en mi corazón
yo sólo sé que se perdieron en alguna travesía
entre la noche y el alba cuando la luna cayó

Se quedaron tus zapatos, tu sonrisa en los muros,
en el aire tus palabras y el aroma de tu cuerpo
flagelando este vacío.

Se ha volado tu recuerdo, tu forma sobre la cama
tu carmín sobre la almohada, diles que regresen pronto
que me cuesta respirar.

Yo sólo sé que mi ventana es cada día más grande
y que espera que regreses a mi vida amor

Yo sólo sé que cada noche en su inmensidad es penumbra
por que desde que te fuiste
la luna cayó.


ALGO

Un día despiertas
y todo es tan extraño
las caras distintas
el hambre en todos lados
caras con mil fieras perversas
caras que miran a la nada

Hoy no quiero despertar
en el mismo lugar...

Pierdes el tiempo y pierdes los sentidos
y eres la piedra en tu propio camino
y vez que estás a la deriva
y vez que todo es imposible
.... hoy no quiero despertar
en el mismo lugar
hoy no quiero despertar
en el mismo lugar...

Sólo déjame encontrar
algo que me llene,
algo que me enseñe,
algo que despierte,
algo que me mueva,
algo que no mienta,
algo en que crea,
algo simplemente
algo.


CUANDO VUELVAS

Despertaré en cualquier lugar,
quizá tan lejos
que no podré ver tus huellas,
ni podré sentir tu aliento,
ni podré escuchar tus gemidos.

En algún lugar
resolveré el misterio
y sin embargo pienso en ti,
como si fuera tu dueño.

Cuando vuelvas... no encontraras
mucho que amar,
porque ya estaré muerto
para sentir tu aliento,
y para escuchar tus gemidos.

En algún lugar
resolveré el misterio
y nunca más pensaré en ti
como si fuera tu dueño.

Me romperé en pedazos,
caeré frente a ti...
se borrarán mis pasos,
hasta querer morir...


KARMA

La amargura anclada en mi alma
se quedó flotando al amanecer,
crepitando sobre sus propias cenizas
en la hoguera eterna del silencio.

Y el dolor es parte de este juego,
también el dilema de hacia donde ir...
envolviéndome, consumiéndome;
los colores sobran en la oscuridad.

A veces quisiera escapar,
a veces quisiera volar sobre mis pasos,
y al final desaparecer.

Y llegar hasta el cielo
o renacer del fuego,
entre la arena
de tu incierto corazón.

Y dejar este infierno
y hasta quizás ser bueno
y ser tan libre como el aire
que toca tu piel
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